El PODER del VINO BENDITO. ANÁLISIS PROFUNDO de la ESCENA FINAL en LA MONJA 2

En la transubstanciación toda la substancia del pan y toda la sustancia del vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo. De tal manera que bajo cada una de las especies y bajo cada parte cualquiera de las especies, antes de la separación y después de la separación, se contiene Cristo entero.

En “La Monja 2”, vemos una escena, en plena batalla contra Valak, donde la hermana Irene realiza junto a la hermana Debra, la bendición sobre el vino derramado y que al finalizar, el mismo ya deja de serlo, para convertirse en la Sangre de Cristo, haciendo estallar los barriles y destruyendo al demonio ¿Pero cómo se llama esta conversión?

Sé la conoce como transubstanciación, donde en la doctrina de la Iglesia Católica, ocurre mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo.

La presencia del verdadero Cuerpo y de la verdadera Sangre de Jesús en este sacramento, «no se conoce por los sentidos, sino sólo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios». Por ello, el texto de Lucas 22, 19: «Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros», por eso no nos preguntemos o nos cuestionemos, si esto es verdad o no, sino aceptémoslo más bien con fe, recordando y teniendo presente las palabras del Salvador, porque Él, que es la Verdad, no miente.

En la transubstanciación toda la substancia del pan y toda la sustancia del vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo. De tal manera que bajo cada una de las especies y bajo cada parte cualquiera de las especies, antes de la separación y después de la separación, se contiene Cristo entero.

Es por la fe, por tanto, que de toda y sola la substancia del pan y del vino se transubstancia en toda y sola la sustancia del cuerpo y sangre de Cristo. Ahora bien, ¿qué es lo que permanece? Permanecen, por poder de Dios, en la Eucaristía los accidentes, especies o apariencias del pan y del vino.

¿Cuáles son? Los accidentes que permanecen después de la transubstanciación son: peso, tamaño, gusto, cantidad, olor, color, sabor, figura, medida, etc, de pan y de vino. Sólo cambia la sustancia.

Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última cena: «Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros […] Este es el cáliz de mi Sangre…»

En la Eucaristía están contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero. Esta presencia se denomina «real», no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen «reales», sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hacen totalmente presente.

El PELADO Investiga

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