Tritono Diabolus in Musica

Su aparición se remonta a la obra de Guido de Arezzo, un monje benedictino del siglo X que fue precursor de la notación musical moderna, incluso del pentagrama, y que desarrolló un método o sistema de entonación conocido como “solmización”, antepasado del solfeo.

La religión no solamente ha prohibido libros e ideas, también la música sufrió los rigores de la censura eclesiástica, como es el caso del tritono, el intervalo del Diablo. Básicamente se trata de un intervalo musical que se expande tres tonos y que se dice que, en la Edad Media, generaba tal disonancia que producía perturbación en el oyente.

De esta forma llego a denominarse “diabolus in música” o “mi contra fa”, y se consideraba un sonido que invocaba a Satanás, o en el mejor de los casos, que despertaba un sentimiento sexual en aquellos que lo escuchaban.

Su aparición se remonta a la obra de Guido de Arezzo, un monje benedictino del siglo X que fue precursor de la notación musical moderna, incluso del pentagrama, y que desarrolló un método o sistema de entonación conocido como “solmización”, antepasado del solfeo.

La supuesta prohibición acabó a finales de la época barroca y durante el Clasicismo y Romanticismo fue más o menos utilizado con normalidad, y cuando no, por razones técnicas y no por superstición. Wagner realizó un buen uso del tritono en El ocaso del los dioses. Posteriormente, el tritono ha sido ampliamente aplicado al jazz, al género de rock conocido como heavy metal (el grupo Black Sabbath ha sido paradigma de ello).

Escucha esta historia en el podcast “Antología de lo Fantástico”.

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