El Exorcismo de Dios

El Exorcismo de Dios logra el cometido de entretener y presentarte un escenario –a veces hasta creíble− de cómo sería un exorcismo en algún pueblo olvidado de México, dónde el permiso del vaticano tardaría años en llegar y no hay más armas que la fe y un par de crucifijos e imágenes.

Al ver el tráiler por primera vez, debo confesar que me atrajo mucho la historia. Pero al ver la película, me he llevado una fuerte decepción. ¿Por qué digo esto? Investigando un poco por aquí y por allá, me encontré con muchas opiniones al respecto y una de tantas, creo que sintetiza la finalidad de este film. “Los productores de esta película deberían saber que tratar de superar a la mejor película de terror de todos los tiempos es tan difícil como vencer al mismo demonio”

Está más que demostrado que existen dos cosas imposibles de lograr. Hacer una buena película basada en un videojuego e intentar superar a “El Exorcista”, la mejor película del género de terror en la historia del cine.

El Exorcismo de Dios, la nueva película de Alejandro Hidalgo, el autor de La casa al fin de los tiempos, trata de hacer lo segundo y fracasa miserablemente, del mismo modo en el que lo hicieron directores de la talla de JOHN BOORMAN y PAUL SCHRADER o WILLIAM PETER BLATTY, el fallecido autor de la novela en la que se basa el clásico de William Friedkin.

Esta nueva copia barata de El Exorcista se une a tres secuelas oficiales, así como a títulos, no sé si llamarlos infames, cómo he leído por ahí, haciendo mención de películas del mismo género como El anticristo, El exorcismo de Emily Rose, El último exorcismo, El rito, Con el diablo adentro, La posesión, Líbranos del mal, La posesión de Deborah Logan, Exorcismo en el Vaticano, La crucifixión, La reencarnación, La posesión de Hannah Grace, Proyecto exorcismo y numerosas películas provenientes de Corea y de la India, que buscan sacar provecho del demonio y sus víctimas, para terminar siendo derrotadas.

Pero vayamos a una pequeña sinopsis sin spoiler. El Exorcismo de Dios cuenta la historia de un sacerdote estadounidense llamado Peter Lewis, quien intentando exorcizar en México a una joven, sucumbe ante el poder del demonio que la posee llamado Balbán. Dieciocho después, Peter descubre que Balbán ha regresado y ha poseído a una joven llamada Esperanza, además de enfermar mortalmente a los niños del orfanato donde este realiza una tarea pastoral de servicio y caridad. Para combatirlo, Peter se unirá al sacerdote Michael Lewis, un exorcista veterano que dice groserías y con fuertes tendencias etílicas.

Si hay que destacar y por eso lo hago, los momentos de gran tensión, están muy bien logrados, esto es gracias a una fotografía estupenda y brillante y al trabajo de maquillaje, donde podemos apreciar las escenas del Jesús poseído, o la virgen demoniaca cuando ataca a los niños huérfanos, logran que los pelos (para aquellos que lo tienen, no es mi caso) ponérselos de punta.

La película se filmó completamente en la Ciudad de México y sus alrededores. Y para crear una atmósfera espeluznante, su director mencionó que decidieron «tener libertad creativa y tampoco casarnos con temas tan oscuros. Queríamos que la gente disfrute de un viaje de entretenimiento y no que se basara en una demonología como tal. Sí hay un referente de este demonio del cual tampoco existe tanta información, pero no quisimos apegarnos a una biblia del infierno», reveló el director.

A diferencia de otras entidades demoníacas, Balbán carece de una profunda descripción, pero es verdad que su mayor atributo es el arte del engaño y seducción. Según algunos grimorios o tratados de demonología este demonio, disfruta pactando con los humanos, a favor suyo. Su habilidad para orillar a sus víctimas a tomar esta decisión lo han convertido en una peligrosa entidad demoníaca que gusta sembrar el caos en nuestro plano, razón por la que se convirtió en el antagonista central de esta película.

Una de las características que salta a la luz a los pocos minutos de iniciar el film, es la similitud de las tomas con el clásico El Exorcista, de la cual ésta película desea rendir un homenaje. Podemos ver calles desiertas y al Padre Peter alumbrado apenas por el reflejo de una lámpara. La primera posesa, encarnada por Irán Castillo, nos remite a una joven Linda Blair, lacerada y deformada por la maldad que ha tomado su cuerpo, además el vómito verde regresa para cerrar el parecido.

Las actuaciones son buenas. Logran entrar en su personaje y gritar desde el fondo de su alma, lo que ayuda a crear la atmósfera atemorizante que se necesita para realzar la historia. Pese a notarse la falta de presupuesto, logran suplirlo bastante bien con un escenario tercermundista, lúgubre y oscuro donde no importa la suciedad o la oscuridad puesto que está corrompido por la maldad. Quizás el error más notorio comienza en la recta final donde las reclusas poseídas parecieran secuencias sacadas de The Walking dead.

En síntesis
El Exorcismo de Dios logra el cometido de entretener y presentarte un escenario –a veces hasta creíble− de cómo sería un exorcismo en algún pueblo olvidado de México, dónde el permiso del vaticano tardaría años en llegar y no hay más armas que la fe y un par de crucifijos e imágenes. Además de una disyuntiva por la que seguramente muchos religiosos han pasado, el amor por una mujer.

El Pelado Investiga
Esperando por una buena película que dignifique la figura del sacerdote exorcista.

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